La Hermandad celebró la Misa de Acción de Gracias por el 50º aniversario de la cuadrilla de hermanos costaleros

La Basílica de Santa María de la Esperanza acogió en la noche de este sábado la Misa de Acción de Gracias con motivo del 50º aniversario de la cuadrilla de hermanos costaleros, una celebración eucarística de especial significado para la Hermandad de la Macarena en la que se puso de manifiesto la fe, la devoción y el compromiso de quienes, durante cinco décadas, han tenido el privilegio y la responsabilidad de portar sobre sus hombros a nuestros Sagrados Titulares.
La cuadrilla de hermanos costaleros fue la encargada de participar activamente en el desarrollo de la Sabatina, asumiendo la monición de entrada, lecturas y Salmo, peticiones y la presentación de las ofrendas y otros momentos de la liturgia, además de recordar a todos los costaleros y componentes de las cuadrillas que han fallecido durante estas cinco décadas. De esta manera, los propios costaleros adquirieron un especial protagonismo en una celebración que tuvo como eje central la acción de gracias a la Santísima Virgen de la Esperanza por estos años de entrega y servicio a la Hermandad, cuando coincide con el 50° aniversario de la primera cuadrilla de hermanos costaleros del paso de Nuestra Señora del Santo Rosario.
La celebración constituyó también una oportunidad para recordar y reconocer a las distintas generaciones de hermanos costaleros que, desde la constitución de la cuadrilla, han contribuido a escribir una parte fundamental de la historia reciente de la corporación. Cinco décadas de esfuerzo, sacrificio, compañerismo y devoción, en las que las trabajaderas han sido también escuela de fraternidad y de compromiso cristiano.
La Hermandad agradece la participación de los hermanos costaleros y de cuantos se sumaron a esta Sabatina de Acción de Gracias, que permitió compartir ante la Virgen de la Esperanza la gratitud por medio siglo de historia y renovar el compromiso de seguir caminando juntos, unidos por la fe y la devoción macarena.
📸 Cristina Paradas









